Vivimos en tiempos difíciles, de eso no hay duda. Y a pesar de que una marea roja nuble efímeramente nuestra visión, colmando de ilusiones y esperanza el corazón de los españoles; las dificultades económicas siguen ahí.
No hablaré del Ibex 35, de los créditos, ni del déficit público. Ni tan siquiera nombraré a la archiconocida prima de riesgo.
Me referiré, simplemente, a la profunda preocupación que me suscita el problema social que se nos presenta: los recortes en Sanidad.
España, cuyo Sistema Nacional de Salud ha sido ejemplar, garantizando siempre la atención pública e integral de todos los ciudadanos, se haya en este aspecto sobre la cuerda floja.
En la Región de Murcia, los residentes nos convertimos ahora en las nuevas cabezas de turco de las "extraordinarias medidas de ajuste presupuestario". Si ya nos tuvimos que apretar los cinturones hace unos meses, y resignarnos a trabajar jornadas de 24 horas cobrando sólo 17; se nos insta ahora a reducir nuestro número de guardias en pro del ahorro y la reducción de gastos...
Señores, ¿qué parte de "la Salud es lo primero" no entienden?.
Llegados a este punto, quizá lo razonable sea disminuir la oferta de plazas MIR/FIR/PIR/EIR... o incluso el acceso universitario a estas disciplinas en los años venideros; si es que el problema real -como aventuran algunos- es el exceso de personal sanitario.
No hay derecho a poner en jaque el trabajo y entusiasmo de quienes, desde hace años, hemos invertido un enorme esfuerzo, tiempo y dedicación para formarnos de forma cualificada, científica y humana.
Nosotros (médicos, enfermeros, psicólogos, farmacéuticos) trabajamos para garantizar una atención sanitaria competente, universal y capacitada.
La puesta en marcha de estas medidas garantiza una reducción del coste, sí. El ahorro estatal de más de 1000 horas de formación profesional, de asistencia al paciente y de génesis y cuidados en salud pública.
Internista y soñadora. Natural de un lugar llamado mundo. Creciendo, aprendiendo, compartiendo y dejándome sorprender
domingo, 8 de julio de 2012
jueves, 28 de junio de 2012
Aquí y ahora
¿Quién no ha deseado alguna vez poseer el don de la ubicuidad? ¿O adquirir acaso la capacidad de teletransporte?
En mi caso, ocurre con tremebunda frecuencia. Y esta aspiración se pone de considerable manifiesto cuando, tras la oportunidad de un viaje, requiero volver a casa. ¡Qué no daría por encontrarme en ella (con las maletas deshechas inclusive)!
Nunca se me antojó tan grande aquel edificio. Pasé el día recorriendo los largos pasillos que comunican ambos pabellones... Y llegó la hora en la que me convertí en el único ser viviente -amén de los ácaros que se asientan en sus suelos- que transitaba por aquellos emplazamientos.
Afortunadamente para mí, asistí puntual a la prórroga. Aunque es conocida mi escasa devoción por el deporte español, sí que me complace presenciar los insignes momentos en que se engendra la historia.
En la era de la tecnología, resulta difícil creer que aún nadie haya creado un artilugio de traslación instantáneo. La "final" promete una tregua laboral; de lo contrario habrá que recurrir a la fantasía mental y a la evasión espacio-temporal (qué remedio!!).
En mi caso, ocurre con tremebunda frecuencia. Y esta aspiración se pone de considerable manifiesto cuando, tras la oportunidad de un viaje, requiero volver a casa. ¡Qué no daría por encontrarme en ella (con las maletas deshechas inclusive)!
Nunca se me antojó tan grande aquel edificio. Pasé el día recorriendo los largos pasillos que comunican ambos pabellones... Y llegó la hora en la que me convertí en el único ser viviente -amén de los ácaros que se asientan en sus suelos- que transitaba por aquellos emplazamientos.
Afortunadamente para mí, asistí puntual a la prórroga. Aunque es conocida mi escasa devoción por el deporte español, sí que me complace presenciar los insignes momentos en que se engendra la historia.
En la era de la tecnología, resulta difícil creer que aún nadie haya creado un artilugio de traslación instantáneo. La "final" promete una tregua laboral; de lo contrario habrá que recurrir a la fantasía mental y a la evasión espacio-temporal (qué remedio!!).
domingo, 24 de junio de 2012
Escola d'Estiu
Amanece temprano. Son las 5 am, y el solícito taxista ya espera en nuestra puerta para trasladarnos al aeropuerto.
Sant Cugat del Vallès (San Cucufato en castellano... :s) sólo me era conocida por ser centro de los estudios de Televisión Española en Cataluña. En estos días, se convierte además en escuela que acoge y nutre a un grupo de jóvenes procedentes de distintos puntos de la Península; entre los cuales tengo el privilegio de encontrarme. Se trata de crear un espacio que favorezca acrecentar conocimientos y la relación entre alumnos y profesores.
Son cuatro intensas jornadas de sesiones clínico-patológicas, magistrales conferencias, talleres prácticos y puestas en común. Hay cabida para el diálogo, la discusión científica, las experiencias profesionales y las vivencias personales. El comité organizador apuesta desde su inicio por la participación activa y la interactividad entre los asistentes.
Y el programa no defrauda.
Han sido, así mismo, días de convivencia e intercambio. Una oportunidad para compartir risas (muchas risas), comidas, fiesta, costumbres e idiosincrasia.
Barcelona vuelve a convertirse en lugar de encuentros y reencuentros. Centro neurálgico de nuevas amistades e inolvidables recuerdos... Quizá por ello es tan difícil despedirse de ella.
La mágica e incandescente noche de San Juan pone cierre a la semana. Entre destellos y pólvora asistimos -atónitas - a un particular juego de cartas.
La brisa del mar nos devuelve la ilusión. Entierro mis pies bajo la fría arena con la certeza de saber que si "no hay 2 sin 3", tampoco puede haber tres sin cuatro.
Sant Cugat del Vallès (San Cucufato en castellano... :s) sólo me era conocida por ser centro de los estudios de Televisión Española en Cataluña. En estos días, se convierte además en escuela que acoge y nutre a un grupo de jóvenes procedentes de distintos puntos de la Península; entre los cuales tengo el privilegio de encontrarme. Se trata de crear un espacio que favorezca acrecentar conocimientos y la relación entre alumnos y profesores.
Son cuatro intensas jornadas de sesiones clínico-patológicas, magistrales conferencias, talleres prácticos y puestas en común. Hay cabida para el diálogo, la discusión científica, las experiencias profesionales y las vivencias personales. El comité organizador apuesta desde su inicio por la participación activa y la interactividad entre los asistentes.
Y el programa no defrauda.
Han sido, así mismo, días de convivencia e intercambio. Una oportunidad para compartir risas (muchas risas), comidas, fiesta, costumbres e idiosincrasia.
Barcelona vuelve a convertirse en lugar de encuentros y reencuentros. Centro neurálgico de nuevas amistades e inolvidables recuerdos... Quizá por ello es tan difícil despedirse de ella.
La mágica e incandescente noche de San Juan pone cierre a la semana. Entre destellos y pólvora asistimos -atónitas - a un particular juego de cartas.
La brisa del mar nos devuelve la ilusión. Entierro mis pies bajo la fría arena con la certeza de saber que si "no hay 2 sin 3", tampoco puede haber tres sin cuatro.
martes, 19 de junio de 2012
Consul-storias
Allí, sentada junto a mi adjunto, asisto impresionada a uno de los mejores recitales de poesía. Versos que fluyen a voluntad, e impregnan la pequeña consulta de asombro y fascinación. ¡¡Jamás percibí tanto arte y talento ajeno!!
De la misma manera, presencio -cual fiel espectadora- interesantes conversaciones acerca de la huerta y sus productos. Qué cultivar en qué tiempo y fecha; qué abonos emplear para fortalecer y acelerar el crecimiento de los cultivos.
Las manos y rostros de quienes por allí pasan reflejan el sufrido trabajo y el castigo de los años.
Octagenarias señoras acuden semestralmente a la revisión "del riñón". Son fervientes devotas de un doctor que las sigue desde hace décadas, y conoce cada una de las historias que encierran.
Algunas pavonean orgullosas sus "kilotos" de más. Otras se esmeran en apropiarse de síntomas de los que carecen.
También hay tiempo para la Medicina. La consulta se convierte en un incesante tráfico de patología particular.
Entra el siguiente paciente; sólo se acercaba a saludar...
A lo largo de la mañana discurre una veintena de personas por la diminuta sala. Son crónicas diarias de una realidad actual y cercana. Personas con miedos, preocupaciones y ansias de lucha.
Son, en definitiva, auténtico ejemplo de esfuerzo y superación.
De la misma manera, presencio -cual fiel espectadora- interesantes conversaciones acerca de la huerta y sus productos. Qué cultivar en qué tiempo y fecha; qué abonos emplear para fortalecer y acelerar el crecimiento de los cultivos.
Las manos y rostros de quienes por allí pasan reflejan el sufrido trabajo y el castigo de los años.
Octagenarias señoras acuden semestralmente a la revisión "del riñón". Son fervientes devotas de un doctor que las sigue desde hace décadas, y conoce cada una de las historias que encierran.
Algunas pavonean orgullosas sus "kilotos" de más. Otras se esmeran en apropiarse de síntomas de los que carecen.
También hay tiempo para la Medicina. La consulta se convierte en un incesante tráfico de patología particular.
Entra el siguiente paciente; sólo se acercaba a saludar...
A lo largo de la mañana discurre una veintena de personas por la diminuta sala. Son crónicas diarias de una realidad actual y cercana. Personas con miedos, preocupaciones y ansias de lucha.
Son, en definitiva, auténtico ejemplo de esfuerzo y superación.
viernes, 27 de abril de 2012
De aquéllo que importa
En ocasiones, la vida te enfrenta a determinadas circunstancias que te hacen re-descubrir la importancia de las cosas. Es entonces cuando te das cuenta de que aquel roce en el coche, el mismo que te tuvo un par de noches en vela y más de una mañana descentrada de tu quehacer laboral, pasa a ser una auténtica nimiedad.
Afortunadamente, mi trabajo me ofrece en este sentido un continuo contacto con la dicotomía vida-muerte. Una oportunidad de reflexión constante acerca de la trascendencia de todo cuanto vivimos.
En este sentido, no puede ser fácil para una familia perder a un miembro de tan sólo 21 años como consecuencia de una hemorragia cerebral causada por una malformación arterio-venosa. Como tampoco debe resultar sencillo para un médico solicitar en este estado la donación de los órganos del paciente y, más aún, enfrentarse a la negativa familiar. Y es que, en esta ocasión, una muerte podría haber concedido múltiples vidas...
Así mismo, nunca te acostumbrarás al dolor ajeno; aunque aprendas a sobrellevarlo. Ni -por supuesto- dejará de impresionarte la noticia sobre el óbito premeditado de un conocido.
Vivir de manera intensa y entusiasta es cuanto nos queda. Aprendamos a valorar nuestro día a día; y a nosotros mismos como parte indispensable de este mundo.
Afortunadamente, mi trabajo me ofrece en este sentido un continuo contacto con la dicotomía vida-muerte. Una oportunidad de reflexión constante acerca de la trascendencia de todo cuanto vivimos.
En este sentido, no puede ser fácil para una familia perder a un miembro de tan sólo 21 años como consecuencia de una hemorragia cerebral causada por una malformación arterio-venosa. Como tampoco debe resultar sencillo para un médico solicitar en este estado la donación de los órganos del paciente y, más aún, enfrentarse a la negativa familiar. Y es que, en esta ocasión, una muerte podría haber concedido múltiples vidas...
Así mismo, nunca te acostumbrarás al dolor ajeno; aunque aprendas a sobrellevarlo. Ni -por supuesto- dejará de impresionarte la noticia sobre el óbito premeditado de un conocido.
Vivir de manera intensa y entusiasta es cuanto nos queda. Aprendamos a valorar nuestro día a día; y a nosotros mismos como parte indispensable de este mundo.
sábado, 14 de abril de 2012
Nuevos Horizontes
De nuevo frente al cambio. Ese inseparable aliado que se niega a abandonarme.
Con cada una de sus llegadas resurgen la incertidumbre y la reticencia. La desgana por dejar la seguridad de mi conocido entorno y la motivación de profundizar en una nueva experiencia.
Ésta no iba a ser menos. Y es que ya desde por la mañana temprano, tener que coger el coche supone una ruptura con mi anterior rutina. La sensación de libertad y autonomía me envuelve desde que amanece.
Mi comienzo fue desde el primer momento considerado y cordial. Allí, en medio de aquel edificio mastodóntico -centro de referencia de gran parte de nuestra región-, llegué tímidamente; con la cautela de quien cree encontrarse en tierras hostiles. Un desconocido mundo se abría ante mí.
Apenas son necesarios unos días para percibir que en medio del caos hay manos que acompañan y protegen; que el anonimato invita a sincerarse y sostener conversaciones llenas de esencia y afecto; que hay quienes, igual que tú, luchan por "sobrevivir" en un ambiente extraño y encuentran en las palabras alivio y consuelo.
Es el mismo tiempo que inviertes en aprender a valorar tu ámbito, tus recursos, tu pequeño universo.
Con cada una de sus llegadas resurgen la incertidumbre y la reticencia. La desgana por dejar la seguridad de mi conocido entorno y la motivación de profundizar en una nueva experiencia.
Ésta no iba a ser menos. Y es que ya desde por la mañana temprano, tener que coger el coche supone una ruptura con mi anterior rutina. La sensación de libertad y autonomía me envuelve desde que amanece.
Mi comienzo fue desde el primer momento considerado y cordial. Allí, en medio de aquel edificio mastodóntico -centro de referencia de gran parte de nuestra región-, llegué tímidamente; con la cautela de quien cree encontrarse en tierras hostiles. Un desconocido mundo se abría ante mí.
Apenas son necesarios unos días para percibir que en medio del caos hay manos que acompañan y protegen; que el anonimato invita a sincerarse y sostener conversaciones llenas de esencia y afecto; que hay quienes, igual que tú, luchan por "sobrevivir" en un ambiente extraño y encuentran en las palabras alivio y consuelo.
Es el mismo tiempo que inviertes en aprender a valorar tu ámbito, tus recursos, tu pequeño universo.
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