viernes 20 de enero de 2012

In and Out

Un penetrante pitido rompe mi calma. Despierto. 
Esa intensa pesadez en mis párpados... es la sensación de quien lleva durmiendo durante horas, y en la que el propio cuerpo se resiste a abandonar ese estado de somnolencia y descanso.


Trato de abrir los ojos, lenta y dificultosamente. Entonces descubro ante mí rostros que nunca antes había visto. Semblantes de sorpresa, duda, preocupación. Desvío la mirada hacia uno de los cabeceros de la cama, y encuentro una sonrisa. Gente que dialoga y discrepa. No alcanzo a reconocer ninguna de esas facciones que me escudriñan; no obstante, sus voces me son tan familiares!!!


Me siento fuera de mí. Analizo mi situación y mi estado. 
Me encuentro rodeada de un incómodo cableado que mantiene mi cuerpo inmovilizado sobre la cama. Me afano en desprenderme de todo aquello, sin éxito. Tengo voluntad pero carezco de fuerza y energía. 


Comienzo a percibir el aire enrarecido. No encuentro manera de escapar de allí.
Y de nuevo ese sonido, cada vez más penetrante y ensordecedor. Una multitud se agolpa en torno a mí. Percibo inquietud, desasosiego. Alguien me toma la mano y se me dirige con un habla tranquilizadora.
El tiempo se detiene. Noto fluir ardor en mis venas. Retorno a ese estado de letargo y relajamiento, esa placidez y serenidad por la que, una vez más, me dejo llevar. 

1 comentarios: