lunes, 9 de noviembre de 2009

Sólo Tú

Son cuatro los años que se cumplen desde que nos despediste.
Cuatro años haciéndote presente en cada uno de nuestros días; sintiéndote, si cabe, aún más cercana.

Amante, compañera y amiga. Siempre alegre y entusiasta, compartiendo con los tuyos el amor, la ilusión y la felicidad que te desbordaba.

Confidente y consejera. Sólo tú conocías nuestras inquietudes, secretos y preocupaciones; y las sentías como propias.

Viajera, aventurera. Contigo pudimos conocer lugares que aún hoy no hemos visitado.

Soñadora. Nos invitaste a formar parte de un mundo de esperanza y optimismo del que muchos no hemos querido salir.

Incansable luchadora. Llena de coraje, valor y confianza. Nadie mejor que tú ha podido transmitirnos esa capacidad de aceptación y superación. Ese hacer frente a la adversidad.

De sólidas creencias y profunda fe. Eres sin duda alguna punto de referencia para nosotros; apoyo en nuestras flaquezas y aval de nuestros triunfos.

Doctora y paciente. Nos mostraste la vulnerabilidad de la naturaleza humana y la inmensa fortaleza del espíritu. Caminaste con pasos firmes y decididos, convirtiéndote en nuestro más claro ejemplo de vida.

Gracias hoy, mañana y siempre. Por aventurarte a ser nuestro ángel y estrella. Por hacernos vivir tu Carpe Diem. Por tu fiel compañía a cada paso del camino. Porque continúas formando parte de nuestras vidas: GRACIAS.

jueves, 29 de octubre de 2009

Vicisitudes



Acostumbrada a ser simplista y poco trascendental, empezaba a percibir que se había sumergido en un derroche de ilusiones y sinsentidos. De un tiempo a esta parte, advertía que no le salían los cálculos. Había malgastado demasiado tiempo tratando de comprender el por qué de las cosas; de dar explicación a aquéllo que sólo ella sentía.
Había dejado de creer en la construcción del propio destino y opinaba, por contra, que todos transitan por un rumbo ya trazado.
Poco o nada podía hacer por cambiar los acontecimientos si nadie le acompañaba en su empeño.

Se reprochó sus fantasías y ensoñaciones. Entusiasmarse una vez tras otra... tantas veces...
Maldijo su capacidad de amar, de intuir y de esperar. De poco le había servido.
Y anheló volver a aquellos años en que, alegre y jovial, era militante del relativismo y la despreocupación. Hacerse mayor empezaba a resultar aburrido. Atrás quedó el tiempo de las
promesas, los pactos y juramentos. Ser adulto no daba oportunidad a la improvisación. Nadie arriesgaba.

Era en momentos como éste cuando ella prefería cerrar los ojos. Imaginaba. Cultivaba el pensamiento. Y se dejaba llevar por sus sueños más profundos.
De esta manera encontraba su refugio.
Así, al menos, podía sentirse dueña de la realidad que siempre había deseado.

martes, 27 de octubre de 2009

... Y por todo lo demás

Un mes de alquiler de piso: 550 €
Billete de autobús Murcia-Granada: 19'93 €
Doce meses de gimnasio -Promoción Gym Dori's-: 200 €
Un Kg de tomates de ensalada: 1'50 €
Diecisiete horas de guardia: 187 €
Concierto del mes en La Tertulia: 6 €

El agradecimiento de un paciente en forma de beso o abrazo: No tiene precio.

Hay cosas que el dinero no puede comprar...


viernes, 23 de octubre de 2009

Cuarto y Mitad

Jamás pensé que pudiera haber alguien que soñara con ser casuario -casuaria en su caso-. Un ave solitaria, cuya existencia a veces sólo conoces si te detienes a ver algún documental del National Geographic. Para gustos, colores.
Tampoco imaginé que podría coincidir con una persona con la que tener tanta afinidad... Empiezo a creer que, verdaderamente, el nombre imprime carácter. Elena: "Aquélla que brilla o resplandece".

Las siestas en el "gran sofá", ese guardián de nuestros secretos, sueños y "desdichas"; risas, deseos y fantasías.
Nuestro particular home cinema, que tanto disfrutamos.
Una mirada, un solo gesto. Nos lo decimos todo.
Sin duda, supone una grata compañía en momentos de declive emocional. Alguien con quien volver a casa cuando la fiesta no ha hecho más que comenzar (malditas guardias!!).
De sus despistes aprendo a ser más cautelosa. Y nos reímos, porque ambas sabemos que ella es así ,y no va a cambiar -ni pretendemos que lo haga!!-.

Veinticinco años cumple mi pequeña, seis de los cuales hemos compartido entre apuntes, tapas y la marcha granadina.
Así, si más, también ella alcanza los cinco lustros, a pesar de que se vanaglorie de alcanzar el medio Siglo. Tal es su ingenuidad.

¡¡Muchas Felicidades, Ele!! Por tu inestimable amistad. Por convertir estos meses en un auténtico ejemplo de convivencia y armonía. Porque siempre es una satisfacción regresar a casa y saber que, al otro lado de la puerta, hay alguien esperando.


¡¡Que los disfrutes!!

miércoles, 16 de septiembre de 2009

De Guardia


Pues sí, me gustan las guardias; aunque pensar en ellas a priori pueda incluso provocar cierto estado de ansiedad. Pero una vez te encuentras allí, cara a cara con el paciente; la experiencia llega a ser hasta divertida.
Anécdotas las hay de todo tipo y colores. Hay quienes acuden a Urgencias por rutina, y ya son conocidas por todos en el servicio -el día que falten nos preocuparemos-. Otros esperan hasta el límite de sus posibilidades para solicitar ayuda médica. Y están los que asisten en lugar de pedir cita en su Centro de Salud de referencia.
Desde urticarias hasta ACVs es lo que estoy viendo en mis turnos; pasando por dolores torácicos, oclusiones intestinales, intentos de autolisis, pacientes oncológicos y traumatismos varios.
Suturas, tactos rectales, artrocentesis, exploraciones neurológicas... ¡¡Hasta de psiquiatra hay que ejercer a veces!!
Algunos precisan pasar varias horas en observación, y creo que mejoran de aburrimiento.
A Dios gracias, no todo paciente que llega está realmente malico -pese a que cada cual considera su situación de extrema gravedad-.
No nos engañemos, nos gustan las Urgencias tranquilas; pero es verdad que un "goteo" continuo de pacientes hace mucho más llevadera la guardia.
Cada enfermo requiere su tiempo, y de eso he llegado a darme cuenta hace relativamente poco. Ver el casillero lleno de personas a las que asistir llegaba a estresarme (recuerdo alguna guardia en la que pasé de médico a paciente)... Ahora disfruto de cada caso como si fuera -realmente lo es- único. ¡¡Es un gran entrenamiento éste!!
No todo es fácil dentro de los boxes, pero hay muchas oportunidades para disfrutar y conseguir robar sonrisas a quien parece que nunca sonrió.
Algunos agradecen en exceso el trato recibido, y sólo les falta besarte la mano al salir.
Me reconforta comprobar que, efectivamente, la relación médico-paciente ejerce un papel fundamental en la situación clínica del enfermo.

Que una guardia sea o no buena depende mucho del equipo con el que se trabaje. En general, estoy teniendo una gran suerte al respecto, porque los compañeros que tengo son estupendos en ese sentido.

En Urgencias se estabiliza y se palía. Poco es lo que se diagnostica. Identificar la naturaleza o causa de una enfermedad requiere estudio... y tiempo. Aún hay gente que no entiende esto, y se obstina en exigir pruebas y exploraciones que quedan fuera de nuestro alcance.

Las guardias de fin de semana apetecen bastante menos. No obstante, hay que hacerlas.
Quizá ahora que llega el otoño importe menos pasar un día completo bajo la luz artificial de una sala de hospital. Pensando en positivo, suponen 24 apasionantes horas de aprendizaje e interrogantes... Nunca sabes lo que está por llegar -¡como la vida misma!-.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Cuarto de Siglo

Se han cumplido 25 años desde aquella tarde de Septiembre.
Han pasado cinco lustros de sueños, familia, estudios, amigos, viajes...
He crecido rodeada de animales; explorando nuevos rincones en el patio del colegio.

He sido princesa y guerrera. Patinadora. Pintora y poeta.
Una niña tímida y de escasas palabras. Siempre pícara; y en ocasiones, descarada.
He cuidado de mis hermanos con ternura y disciplina. Compartimos juegos y disputas, ingenio y fantasías.
Lloré por "mal de amores" y aprendí a reirme de mí misma; y de la vida.

He celebrado victorias y he asimilado mis derrotas.
Ahora, lejos de casa, me doy cuenta de que nunca estuve sola.
Siempre me rodeé de grandes personas, amigos incomparables, sabios maestros.

Y es que un Cuarto de Siglo da para mucho...

¡¡Muchas gracias, de corazón, a todos cuantos me acompañaron -me acompañan- en este viaje!!
¡¡Muchas gracias por formar parte de mi historia!!
* Y ya que estoy de Cumpleaños, me dedico una canción ^+^

Niña que baila. Jesús Garriga

“Dibujando un corazón ¡¡qué regalo!!
Enseñaba su manera de sentir.
Ojos grandes, transparentes, para ver sus muñecos, cuentos, historias, dibujos animados,
la raya de un libro que sólo marcianos que vinieron para verla sonreír.
Me gusta verla entregada a la labor de la enseñanza a alumnos que imaginó.
Manos llenas de tiza y de creyón,
que son diamantes para hacerse collares luminosos y pasear maquillada por la casa pensando que es mayor.

Niña que baila, niña que sueña, niña que mira y todo lo entrega.
Niña que vino pidiendo espacio, niña que juega y cuenta despacio.
Niña que canta, niña que pinta, niña que miente, niña sonrisa.
Niña curiosa, niña perdida, niña que vuela… Ojos de niña.

Cuando crezca seguiré oyendo su voz, como ahora suena cuando canta esta canción.
Seguirá con sus ojos de ilusión.
Niña que baila, que se sienta en la mesa con reparos,
y que nunca le gustan sus zapatos; una chiquilla dibujando un corazón.

Niña que baila, niña que sueña, niña que mira y todo lo entrega.
Niña que vino pidiendo espacio, niña que juega y cuenta despacio.
Niña que canta, niña que pinta, niña que miente, niña sonrisa.
Niña curiosa, niña perdida, niña que vuela… Ojos de niña”.

jueves, 20 de agosto de 2009

Granaínos por Europa (III)

Perspectivas

De igual manera que Escher en sus dibujos, así nosotros hemos conocido el norte de Europa desde diferentes perspectivas.

Acostados en el suelo, sobre hierba o la arena, se descubre el azul inmenso. Ese que revela nuestra naturaleza frágil y diminuta. Cierras los ojos y alcanzas un estado de auténtica relajación. La brisa, el sol, el cielo... es un buen momento para evadirse y meditar.

A vista de pájaro se observa el mundo desde el avión. Un mundo finito y diverso, ajeno a su propia vulnerabilidad. Seguimos subiendo, y una alfombra de algodón se extiende sobre nuestros pies. Estamos literalmente en las nubes.

La frescura de la brisa norteña acaricia nuestros rostros. Se siente la libertad y nos embarga la vitalidad. Tenemos el control sobre nuestro propio rumbo. Pedaleando vemos venir la vida de frente. Te admiras, porque el entorno adquiere otro matiz; y las circunstancias se relativizan.

De espaldas al camino, el traqueteo de un tren nos muestra los paisajes de pasada. Inquieta no saber lo que está por venir. "Como la vida misma", pienso. Y me gusta tener presente que lo inesperado llega, y te sorprende.


Evadirse. Relativizar. Inquietarse y admirar.
Aprender conviviendo y disfrutar compartiendo.

Una vez más, el viaje se convierte en una nueva ocasión para sorprenderse, conocer y continuar creciendo.

Seguiremos en camino ^+^