miércoles, 29 de agosto de 2018

Relatos de un viaje

Al fin en casa. Estoy molía, derrotada.
No se puede decir que no hayan sido unas merecidas y aprovechadas vacaciones.

Atrás dejamos días de largas caminatas y horas de coche. Carreteras con serpenteantes curvas y acantilados de vértigo. Bosques de selva y calor; mucho calor y humedad.
Y todo ello en la mejor compañía. Aquellos a quienes más quiero y aprecio.

Ha sido un entretenido paseo por el norte de España. Era la primera vez que pisaba aquellas tierras.
No puedo decir más que estoy gratamente sorprendida.

Sorpresa y agrado a partes iguales. Por la belleza de tan diversos parajes, el clima y sus gentes. Por el recibimiento que hemos tenido y por la apertura de mente, que - a ratos- dista mucho de la del Sur.

Nuestra ruta comenzó en Burgos. Sí, de donde el queso fresco. ¡Qué maravilla de ciudad!
Allí fue el único sitio donde verdaderamente tuve la sensación de haber pisado el norte. A nuestra llegada llovió, tronó y relampagueó. Por poco tiempo, afortunadamente. Al menos a mí, me dio un respiro en tan bochornosa tarde de julio.

Paramos en el hostal Bezana. Exquisito trato y atención. La habitación doble era bastante amplia y muy bien insonorizada (imprescindible para la noche que pasamos, pues se celebraba el final de las fiestas y hubo conciertos cerca y fuegos artificiales, con lo que eso me estresa).

Paseamos por el casco histórico, ¡qué belleza de catedral!, el paseo del espolón, el río Arlanzón. Ahí tuvimos tiempo incluso para pegarme un buen remojón.




Y de baños y chapuzones ha ido también la cosa, porque no he escatimado en zambullirme en ríos y pozas; en saltar desde los espigones de la playa.

Tras la visita exprés a Burgos, tomamos rumbo a Bilbao. Raquel muy amablemente nos hizo sentir como en casa en su Hostal Zubia Urban Rooms. Se deshizo en elogios, sobre todo hacia mí. No sabía que mi pelo pudiese generar tantas pasiones ^+^

Nos recomendó buenos sitios de pintxos y dulces. (No dejéis de probar las delicias de Holy Bubbles o los helados en Gelati! Gelati!)



De Bilbo destacaría sus parques. Es fácil correr libremente por alli, sin nadie que se sienta molesto o incómodo con nuestros juegos y carreras.



Además, parece que no somos mucho de entrar a ver sitios. Nos gusta más el pateo, la vida en la calle. ¡Por mí estupendo!




He podido fotografiarme en los exteriores del Guggenheim y he conocido a Puppy ¡que es grandísimo!




Con hambre tampoco nos hemos quedado. Hemos comido muuuuy bien; especialmente Jose, quien algo me dejaba caer cuando le ponía ojitos.

Gran parte del viaje ha sido coche. De rutilla por la costa.
Hemos pisado Guetxo, Sopelana, Plentzia, Bermeo, Leikitio, Guernika, Zumaia y San Sebastián. Espectaculares todos.

Lo que no puedo olvidar es la odisea para llegar a San Juan de Gaztelugatxe; me canso de sólo pensarlo. ¡Vaya recorrido zigzagueante! Muchos lo conocen por ser escenario de alguna secuencia de la serie Juego de Tronos. De cualquier modo, y pese a lo agotador de la caminata, merece muchísimo la pena hacer el esfuerzo.




Otro lugar digno de mención ha sido el bosque de Oma o "Bosque Pintado", un espacio lleno de magia y color que te ofrece una maravilosa panorámica de la arboleda, con diferentes vistas según la perspectiva desde la que se mire.



Nuestro último día en el País Vasco lo dedicamos a conocer San Sebastián. Ni que decir tiene que fue insuficiente para poder disfrutar plenamente de una ciudad tan atractiva y excitante.
Ya sé de una que tiene que volver a pisar aquellas tierras...

Aluciné con la increíble obra arquitectónica de Chillida, el Peine del Viento, con la playa de la Concha -que tanto sale en la tv-, y con el pórtico de la Catedral.



Ya de vuelta al sur hicimos parada en Soria. Fue una visita rápida y apresurada, pero dedicamos el tiempo suficiente a conocer a la persona -quizá- más característica y pintoresca de la ciudad, a trasponer hasta la ermita de San Saturio y, a mí, a hacerme unos anchos por el río Duero. A Elena no le hizo mucha gracia esto último, pero es que cuando el agua llama... o el río suena... ¡allá va Kenya!

En fin, me dejo muchas cosas en el tintero, y más experiencias inéditas por relatar.

Ahí lo dejo. Os animo a viajar y a ser vosotros mismos protagonistas de vuestras historias.

¡Ah! y pueden acompañaros vuestros humanos. Suelen portarse bien y les dejan entrar en todos sitios :)



martes, 28 de noviembre de 2017

Tren de Vida

¡Qué hermosa la vida, aunque a veces duela!
Tan interesante, mágica, inesperada...
Qué desconcertante a ratos. Como si aún no fuese capaz de entender la realidad de este viaje.
Y es que, en ocasiones, inmersos en este ajetreo, se olvida que no es el destino, sino el trayecto el que es preciso disfrutar.

¡Cuán apasionante este tren de la vida! Rebosante de sorpresas, oportunidades y casualidades.
Cómo agradecer este último año que se despide, con todas esas personas que se subieron al vagón.
Infinitas gracias al 2017, por todos los que -de una manera u otra- me acompañaron (me acompañan) en el itinerario de estos meses. Por toda esa gente que conocí y sigue sumando. Gracias también por los que compartieron su momento y se apearon en otra estación.

Agradecimientos por tantas conversaciones virtuales. Por los chistes fáciles, las fotos y vídeos enviados por wasap. Por las notas de audio. Por tanta cercanía, estando tan lejos.
Gracias a este año por permitirme conocer tanta gente y tan diversa. Por el desarrollo de mi vida profesional rodeada de compañeros que me hacen sentir estimada y cuidada. Por las nuevas amistades; y por la inmensa felicidad de los reencuentros con viejos amigos.

Qué maravilloso recorrido el de este 2017, que me ha hecho conocer otras disciplinas, me ha acercado a la meditación y el autoconocimiento, y me ha permitido aprender a vivir desde el presente; en el aquí y ahora.

Gracias por los paseos estivales, las excursiones perrunas y las vacaciones a pie de playa. Por los paseos por Granada, redescubriéndola.
Por esas visitas en mis turnos de guardia, ofreciéndome un respiro dentro de la rutina; ¡tanto me reconfortan!.

Gracias por los que quedan, y los que se han ido. Por entender la muerte como parte de este viaje.
Agradecer incluso los problemas de salud, que te acercan al padecimiento ajeno y ayudan a entenderlo y compartirlo.

Gracias familia, por ser soporte, ejemplo y fortaleza.  Por darme la fortuna de ver crecer a una pequeña que es puro amor y vida; que llena de luz cada espacio que habita.
Cómo no agradecer a Kenya, mi fiel compañera de viaje, mi apoyo y compañía de cada día.

Gracias a todos, los de ahora, por ser parte de esta aventura; aún estando en el mismo u otro vagón. Gracias por ser, estar y sumar.


miércoles, 4 de octubre de 2017

Cataluña - España (1-O)

Por qué no comenzar aclarando que España no es Rajoy, ni Sánchez, ni Rivera ni Iglesias. Ni mucho menos Puigdemont o Piqué, ¡qué duda cabe!
España no es tampoco esa panda de dirigentes charlatanes, corruptos y vocingleros, que se avivan en bregar en el Congreso cuales gallos de pelea. Esos que no ofrecen soluciones o propuestas. Aquellos que no dan cabida al acuerdo.

En estos días de auténtica crisis nacional, igual valdría tratar de ser más imparcial. Porque en ningún conflicto, guerra o batalla campal hay buenos y malos. Nadie resulta ileso. Todos elaboran su versión a su propio interés y deseo. 


Aborrezco el odio generado en estos tiempos, la manipulación de los medios y en las redes sociales, y el bochornoso partidismo generado -o eres de uno o de otro-.
Condeno la violencia en las calles, venga de quien venga; pero si a alguien debieran meterles los palos por donde les quepan, son a esos fantoches televisivos que atienden al nombre de políticos. Por su ineptitud y nula capacidad de diálogo. Por su complejo de soberanía. Y por hacer las cosas porque le salen de los huevos.
Por manipular y engañar. Por pervertir la palabra democracia. Por vincular una bandera a un tinte fascista, generando aversión entre los miembros de un mismo pueblo.
Aterra ver a jóvenes púberes hablar de represión y dictadura, hacer alusión a un pasado que ni por asomo llegaron a conocer, y que no refleja más que la falta de argumento y conocimiento del momento histórico presente.
Duele ver a un país fragmentado, enemistades generadas por intolerancia, falta de razón y entendimiento.
Me repugna la gratuidad de los insultos, la imagen pública que se está dando más allá de nuestras fronteras (españolas y catalanas), la facilidad para acusar de fachas o nazis a quienes defienden la unidad de un país y el sentimiento de pertenencia a su tierra.

Quisiera ver manifestaciones de verdadero diálogo, de igual a igual, sin cargas policiales ni tiradas de piedra a los "contrincantes". Ver a nuestros gobernantes a pie de calle, escuchando las necesidades del pueblo, ese que tanto mencionan y que tan poco conocen.
Basta ya de mangonear; de esta ceguera colectiva, de este cierre de mollera.

España no es su rey ni el delirio de unos cuantos. No es una dictadura, por muy de moda que esté.
España es más que eso. España es (somos) su gente, su clima, su gastronomía. Su pluralidad de culturas, sus lenguas y dialectos. 
España es un país de acogida, de convivencia, de riqueza inmensurable. Es vega y desierto, sierra y mar. Es fascinación por conocer y adentrarse en sus costumbres. Es música y arte. 
España es respeto y libertad de expresión. Es cumplimiento de unas leyes ratificadas en referéndum (lo mismo hay que plantearse revisarlas y adaptarlas a los tiempos que corren; no vaya a ser que fuese eso el problema de todo esto). 

Que pese a todo -y lícito es-, hay a quien no le gusta esta mierda de país... ya sabe dónde está la puerta. Igual fuera se vive mejor.











sábado, 26 de agosto de 2017

Ciclistas

A ti, ciclista, que circulas por carretera creyéndote poseedor de todos los derechos. Tú, el mismo que altivo discutes con senderistas con perro durante sus tranquilos paseos campestres, pensando que eres el único ser viviente que tiene potestad para recorrer esas rutas. Sí, ese eres también, el que pedalea a vertiginosa velocidad por carriles plagados de peatones y corredores.

Te recuerdo que las normas están para cumplirlas. También por tu parte.
Que no puedes circular en pelotón, poniendo en riesgo tu vida, y la seguridad de todos. Que en caminos rurales de un único carril, si ves que ya ha entrado un vehículo, espera a que este pase. O al menos no tengas la poca vergüenza de echarle en cara al conductor que podría haberse apartado...

Sé un poco más prudente, educado y transigente. 

Todos somos peatones, ciclistas y conductores.
No te creas con ningún derecho sobre los demás.





viernes, 7 de julio de 2017

Preci(o)so instante

La vida... ¡qué vueltas da la vida!

Es ante la tesitura de una -llámenlo- pérdida cuando uno retoma el rumbo de su propia existencia y comienza nuevamente a percibir que no todo distanciamiento ha de ser frustración ni debe suponer un fracaso. Y es que, esto de las relaciones sociales e interpersonales, no siempre es fácil.
En ellas entran en escena multitud de factores y circunstancias que cada cual arrastra a su manera, y le otorga la importancia en su vida que estima necesaria. Hablamos de problemas, traumas o "fantasmas" que impiden al cuerpo avanzar y seguir construyendo su propia historia. Cada quien que haga con su vida lo que le venga en gana, pero bien puede abstenerse de salpicar a los demás con su particular mierda.
Quizá sea la falta de seguridad, el miedo al compromiso, o simple y llanamente la ausencia de empatía. La incapacidad de considerar el momento presente como único e irrepetible.

Sólo a través de una pena, ruptura o desengaño el ser humano es capaz de tomar conciencia de la situacion, generar mecanismos de "defensa" y superación y hacer crítica desde la que sea -probablemente- la perspectiva más idónea para analizar y establecer juicios.

Gracias a esas "pérdidas" surge el autoconocimiento, la capacidad de reflexión y, por qué no, también la autoestima. La vida, una vez más, vuelve a poner cada cosa en su lugar.
Entonces te descubres a ti mism@, volviendo a sonreír por las calles de cualquier ciudad; porque hay centenares de rostros que te lanzan un guiño, cruces de miradas que... ¡ay, si hablaran!, conversaciones de acera con auténticos desconocidos.
Te sorprendes dialogando con gente entrañable y cercana que forma parte de tu entorno; y con otras tantas personas que, conocidas de forma más o menos casual, comparten contigo aficiones, gustos e inquietudes. Caes en cuenta que nadie es imprescindible, y todos somos únicos. Que vida no hay más que una, y allá quien quiera malgastarla en pesadumbres, malos ratos y recelos.
El pasado no existe, y el futuro lo estamos construyendo desde nuestro presente. Y es en este precioso instante en el que disfruto de una agradable charla mientras tomamos un té, o una tónica, o ambas cosas. Son esos paseos por el Albaycín, redescubriendo Granada; las salidas campestres con perretes (mejor si son rutas de agua); el tapeo nocturno, atiborrándonos de pescado y Alhambra (milnoff o especial). Es la indescriptible sensación de querer dar todo a una recién llegada, porque sabes que la amas más que a tu propia vida. Son esos abrazos que te hablan y se sienten desde lo más profundo ("aquí estoy").
Es, simplemente, darse cuenta de que para compartir sólo basta entendimiento - y ganas de hacerlo-. Y que el fin último de cada existencia se sustenta en el amor, en todas y cada una de sus facetas; experimentando a través de este la auténtica libertad.

Así pues, señores, no se preocupen por lo que les depara el futuro. Preocúpense en todo caso de gozar cada momento - pudiera ser el último-. Y si se diera la circunstancia de poder verse frente a frente con lo que han sido, que no puedan reprocharse en modo alguno haber pasado por una vida sin haberla vivido.

sábado, 31 de diciembre de 2016

2017

¿Un deseo?
No, un propósito.

Comenzar el 2017 con toda la alegría y compromiso que hemos evadido en este año que se despide.
Ser feliz, hacer feliz. Poner todo el empeño en ello, desde el primer minuto del Nuevo Año; justo cuando terminamos de deglutir la última uva.

Derrochar franqueza y entusiasmo. Compartir los miedos, los sueños, los proyectos. Buscar ayuda y apoyo cuando se precise; tender la mano cuando nos requieran.
Escuchar, conversar, sincerarse.

Saber disfrutar cada instante de esta vida; no hay más que una. Comprender que todo tiempo compartido es tiempo bien invertido.
Ceder en ocasiones, aunque nos cueste. Otras tantas veces seremos complacidos.

Dejar atrás todo aquello que quisimos olvidar del 2016, aprender de los errores y mirar hacia delante. Seguir construyendo un futuro. Crecer, madurar, perfeccionarse.

Recibir cada día con optimismo y admiración. Luchar por transformarse, por transformarnos.

Deseos que son propósitos. Intención, voluntad. Aspiración a hacer de este 2017 un año lleno de únicos e irrepetibles momentos, de humanas y generosas acciones.

¡¡Feliz y Próspero Año Nuevo!!




viernes, 26 de agosto de 2016

Recreo

Pareciera una niña en cualquiera de esos parques infantiles. Aquellos con columpios, toboganes y cuerdas donde los más pequeños se enganchan y recrean fingiendo ser el propio Tarzán. Esos micromundos pueriles, atestados de pequeñajos escandalosos y vocingleros; algunos llorones, que buscan a sus chismosas madres reunidas en "petit comité" para ponerse al día de las novedades vecinales.

Allí estaba ella. Quieta, cauta; observando desde la distancia aquel grupo de congéneres que correteaba de un lado para otro. Desde su perspectiva ya podía adivinarse quién sería el "lider del grupo", quién el bullanguero y quiénes los subyugados.
Miraba, entusiasta, con ganas de participar de sus juegos. Se aproximaba prudente, y regresaba retraída a su lugar si alguno de ellos se le acercaba en actitud dominante.

Si algún otro tímido se le arrimaba, lo saludaba como si en ello le fuera la vida; o una de sus mejores amistades. Eso eran, pasajeras amistades.
Luego tornaba de nuevo sola, a buscarme con la mirada para correr y pegarse a mí.
Con suerte, se entretenía momentáneamente con alguna piedra o pelota que se le cruzase por el camino. Esa era su auténtica pasión: correr, perseguir, dar caza.

Prefería la soledad del juego individual al bullicioso recreo grupal. Y yo la entendía. 
La observaba  y me reconocía en ella. Varias décadas atrás, cuando perteneces a la que llaman edad inocente o tierna infancia - o al menos eso te hacen creer - yo habría sido la niña tímida del parque. 
Siempre habría buscado el amparo de mis progenitores en situaciones de conflicto; y habría quedado a la sombra de una hermana menor espontánea y parlanchina.

De igual modo, tampoco ella tendría buenas dotes de liderazgo; y lo sabía.
Por ello quizá prefería mantenerse reservada y comedida, desconociendo muy probablemente la admiración y respeto que despertaba en buena parte del gentío.

Leal. Educada. Perspicaz.
Pareciera que nos parecemos hasta en el más ínfimo detalle; sobrepasando incluso cualquier salto generacional, más allá de cualquier distanciamiento interespecie.





miércoles, 27 de julio de 2016

Be patient

Aquel día. Aquel desdichado día en que colgó el guardapolvo de médico para ponerse el batín de paciente... Todo se entiende mejor cuando se está "al otro lado de la cama".

Llámenlo degeneración profesional, pero después de 10 días de curas y pequeños desbridamientos ambulatorios, algo le decía que aquello no marchaba bien. A nadie le agrada tener ese tipo de lesiones en su pellejo.
Quizá fue la preocupación, el presentimiento o su pronóstico personal. Sea lo que fuere tenía el convencimiento de que a veces -y sólo a veces- la ignorancia juega un papel favorable en la evolución clínica.

El diagnóstico era claro: la herida estaba infectada. El Dr. Romero tuvo a bien citarla a primera hora de la mañana para hacer el desbridamiento quirúrgico. "Señorita, véngase a las ocho en ayunas".
Y allí, pacientemente, estuvo esperando. Era la zona de Quemados Pediátricos. Un lugar que, sin lugar a dudas, podría ser escenario de cualquier película de terror.
Entró por su propio pie a quirófano, donde le esperaba un anestesista y dos enfermeras. Ya tumbada sobre la camilla le colocaron una vía en la radial izquierda (dato relevante, luego entenderán por qué) y unas gafas con oxigenoterapia. "Avíseme cuando se sienta mareada"... Fue entonces cuando se sumió en un profundo sueño.

No tuvo un buen despertar. Sentía una creciente cefalea y una sensación nauseosa que le obligó a vomitar.
De la misma manera que el día previo, el doctor fue claro en sus palabras: "te voy a ingresar 48 horas porque me interesa que estés en reposo y que recibas los antibióticos por vía endovenosa". Al final, resultarían ser 72 las horas de internamiento.

Le asombró la Clínica por su escrupulosa limpieza, obstinado orden e intemporal modernidad. Las habitaciones eran individuales, amplias y luminosas. Tampoco tardó en darse cuenta de la amabilidad del personal.
A su entrada, se despojó de sus ropas y pasó a vestir aquella camisola entreabierta que dejaba al descubierto parte de su espalda. Rápidamente percibió cómo, entre sonrisas y cariñosas palabras. era privada de su libertad, y obligada a tirar de un porta-sueros de forma permanente. Durante su estancia, sus brazos fueron arponeados a diario. Los accesos venosos eran difíciles de canalizar, y con extrema prontitud sus venas colapsaban y se extravasaban los líquidos.
Pasó muchas horas de soledad. Leía, miraba la tv, navegaba en internet. La sensación de sentirse dependiente e incapacitada la martirizaba.
Por las noches apenas descansaba. Cada 2 horas irrumpía el personal sanitario en su pieza para la administración de fármacos y toma de constantes. Las 6 am era la hora del aseo y arreglo de la habitación.

Recibió visitas durante las tardes. Tan sólo unos minutos en aquellos interminables días. La comida no era mala, aunque su dieta blanda no daba opción a mucha variedad.
Y sumergida en una rutina y quehacer tedioso, se dio la oportunidad de pensar, reflexionar y meditar.
¡Cuán distinta se vive la atención en salud desde el otro lado de la cama!

martes, 1 de septiembre de 2015

Así

"Quienes se niegan a creer en el amor a primera vista -sin duda- nunca lo han experimentado" - aseguraba ella.
Y así era. Nadie podría convencerla de lo contrario. No a ella, que aún fantaseaba con flechas y Cupidos aleteando por los jardines de cualquier ciudad. Ella, que había tenido la oportunidad de vivir en su propia persona esa mágica sensación que produce el encuentro con tu alma gemela.

Soñaba y rememoraba con asiduidad aquella noche de junio en la que se vieron por primera vez; su sonrisa nerviosa, su tímida mirada y la dulzura de cada uno de sus gestos. Desde aquella esquina de la mesa, bajo la tenue luz del antro y con una fría birra en su mano, lo observaba. Ahí comenzó todo.
Un todo y un nada que la dejaría sumergida durante meses en un caos de sentimientos y emociones encontradas. Y es que, a pesar del silencio, ya no podría dejar de pensar en él.

Aquella casual coincidencia marcaría su antes y después.
Un después que llegó, sí, quizá de un modo ya no tan fortuito, pero igualmente fascinante e incierto.
Ahí estaba de nuevo: su voz, su cabello, su risa.
Recuerda aquel concierto benéfico con inmensurable ternura. Una atmósfera plagada de conversaciones corrientes, con gestos y palabras que lo encerraban todo. Una nueva ocasión en la que los relojes se detenían, y en la que ella deseaba permanecer en su burbuja por tiempo indefinido. Como Cenicienta al final del baile, también ella acarreaba el yugo de su partida; miedos y preocupaciones ante el desconcierto y la incertidumbre.






"Dejarse llevar". Vetusta Morla lo tenía claro. Como indudable era para ella correr de vez en cuando esos riesgos; los que te erizan la piel y dejan el alma al descubierto.
De no haber sido así, nada de aquello hubiera sucedido.

Aún hoy confunde sueño con realidad. Cierra los ojos y se descubre con él, frente a frente, de la mano, o sentados en un banco de madera en el parque de su barrio. A solas, con amigos o rodeados de una multitud de gente tarareando versos y estrofas. En casa, en el Prado, en taxi o en avión. Degustando comidas elaboradas en la calle o compartiendo deliciosas meriendas familiares. Despierta o durmiendo se imaginaba con él, compartiendo, viviendo, proyectando. Así quería verse, con la misma admiración y deseo del primer día. Con la ilusión de respirar segundo a segundo esa esencia que la envolvía a cada instante que pasaba con él.

Así era. Así fue. Así es.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Nuevo Año

Así es. Cualquier momento debiera ser oportuno para detenerse y reflexionar.
No obstante, quizá sea hoy -el último día del año- el que nos ofrezca esa ocasión para hacer recuerdo de lo que ha sido y soñar con lo que será.
A mí me sucede. Y la única preocupación que encuentro en este momento es no saber si hallaré el modo y la capacidad para expresar y transmitir toda mi gratitud por este año que nos deja.

Un 2014 de profundos cambios, nuevas experiencias y multitudinarias despedidas. De mudanzas, festejos, idas y venidas… Un año de amistades, viajes, inolvidables conciertos, trabajo en equipo. De nuevas llegadas al mundo y tristes partidas.

Gracias Murcia, por formarme y acogerme durante los 5 mejores años de mi vida. Gracias Bolivia, por enseñarme, descubrirme y mostrarme otras realidades, por modelarme como persona y ser mi casa estos últimos meses. Gracias Ballart, por tu desinteresada amistad, por todo lo que hemos vivido, reído y compartido. Gracias Granada -mi gran familia- por el recibimiento y la espera; por el calor del hogar, la entrega y la unidad. Gracias a ti, Dani, por tu inmenso cariño y desbordante ternura, por cada instante contigo; por ser parte de mi vida y acompañarme en el camino. Y gracias a todos y cada uno de vosotros que, de algún modo, habéis hecho posible el transcurso de este 2014.

Ahora, un sólo deseo para el Nuevo Año que comienza. Que el 2015 sea generoso en trabajo, salud y prosperidad. ¡Que sigamos compartiendo vida y emociones!

Brindemos por la felicidad, el amor, la esperanza… Por las gratas sorpresas que están por llegar y todos esos sueños e ilusiones por cumplir; por los encuentros y reencuentros. Por la certeza de que comienza y nos aguarda una nueva aventura...

¡¡Feliz Año Nuevo!!

jueves, 13 de noviembre de 2014

Hermes

¿Sabes? Recuerdo muy bien aquel día. Lo recuerdo tan nítida y vívidamente que casi se me antoja presente.
Aquello fue "amor a primera vista". Lo tuve claro cuando te vi. Eras el más grandecico y dorado de la camada. Te así entre mis brazos y nos fuimos para casa.

Apenas te mantenías erguido. El resbaladizo suelo de la cocina te hacía difícil llegar al tazón de leche. Entonces, buscabas cobijo entre los pies de mamá, que fregaba los platos.

Y de este modo fue como -fugazmente- dejé mi infancia para ejercer de madre. Quizá ya olvidaste aquellas noches que pasaba en vela tratando de dar consuelo a tus quejidos. Te abrazaba hasta que te quedabas dormido.

Entre juegos y reprimendas crecimos y aprendimos juntos. Tere superó su alergia y miedo a los canes, y Jose se molestaba cada vez que le hurtabas alguno de sus Playmobils. Papá disfrutaba refregando chorizo en tu hocico, haciéndote a escondidas pequeños bocatas de jamón y queso; y mamá se disputaba contigo el mejor espacio junto a la estufa. A pesar de sus protestas, la querías mucho; no te separabas de ella.

Las noches de tormenta y los días de festividad con fuegos artificiales no había manera de encontrarte en la casa. Creo que era lo único que te daba espanto en esta vida. Bueno, no, también la veterinaria.
Te gustaba ir a la playa y corretear por el campo. Jugar con la pelota, buscar, olfatear, encontrar... Traernos con orgullo cualquier "tesoro escondido".

Siempre admiré tu independencia y espíritu libre. Sabías hallar tu propio espacio, sin olvidar nunca a dónde pertenecías.
La inteligencia es un don que ni siquiera todas las personas poseen... Tú aprendías rápido, por ti solo. Sabías demasiado, ¡pequeño briboncillo!. Mamá siempre decía que sólo te faltaba hablar.

Al igual que a nosotros, te entristecía el retorno de las Navidades y el regreso de cualquier viaje. Ansiabas la hora de tus paseos y esperabas con paciencia -asomado al balcón- la llegada de papá. Te fascinaba corretear a los gatos y buscar caricias a la hora de la siesta.

Salir de casa para estudiar y trabajar fuera no fue fácil para nadie. Quizá yo te extrañaba en exceso, y esperaba con ilusión los fines de semana de reencuentro.

Crecimos. Y pese al paso (y peso) de los años, seguías presumiendo de ese ánimo vivaracho y jovial.
Gozaste de salud, serenidad y una alegría desmesurada. 

Hoy lamento el transcurso del tiempo y su fugacidad.
Aquí lleva días lloviendo. Gran parte tristeza, y otro tanto desconsuelo.

Sólo quienes nos conocieron saben lo que significabas -significas- para mí. Ahora, más que nunca, me pesa esta distancia y el no haber tenido la oportunidad de acompañarte, de despedirme de ti.
Agradecida quedo por estos años -maravillosos e inolvidables años- que nos has brindado con tu fiel compañía. Porque has sido parte indispensable de la familia. Gracias por acompañar nuestros pasos; por toda una vida de risas y juegos a tu lado. 

Te quiero mucho, Hermes. Hasta pronto mi estrella; hasta siempre mi sol*




viernes, 22 de agosto de 2014

A Tere (La Respuesta)

Leo y releo tus palabras... No imaginas la complejidad a la que me enfrento. ¡Ojalá pudiera igualmente expresar con tanta claridad lo que siento!

Sí, yo también me sigo emocionando, aún continúo siendo de "lágrima fácil", y me sigo encariñando con cualquier animalito de la calle. Enfadarme, me enfado menos. Quizá no he alcanzado con nadie la confianza suficiente como para hacerlo. Sigo pasando demasiado tiempo frente al espejo, y me he aficionado a las infusiones hasta límites insospechados... "tó se pega" :)

Entiendo tu vértigo e incertidumbre. Apenas acabo de pasar por ello. Confieso que aún hoy continúo con esa misma sensación. Si alguna vez te fueron de utilidad mis consejos, en esta ocasión te diría que vivas y aproveches con intensidad y máximo entusiasmo estos últimos meses de formación tutelada. Nunca se acaba de estudiar y aprender, pero los días que dejas como residente sólo pasan una vez; ¡disfrútalos!.
También te sugiero que trabajes con constancia y plena entrega a tus pacientes. Jamás te desilusiones, y no dejes de escuchar y acompañar.
Cultiva tu capacidad de crítica y razonamiento. Sé perseverante, tolerante y -ante todo- optimista.
Entre otras cosas, en estos meses, estoy tomando conciencia del significado de la auténtica vocación. Ser médico es mucho más que un trabajo o una dedicación. Es un estilo de vida.

Por aquí ya sabes, todo marcha bien. Naufrago en una alternancia de calma y ajetreo laboral. Hay tiempo para todo, incluso para la soledad.
Son muchas las cosas que se echan de menos, las conversaciones, los recuerdos.
De cuando en cuando recibo noticias de la gente. Siempre se agradece esa cercanía; sentirse próximo aun en la distancia. 
A papá y a mamá diles que sí, que como y duermo lo necesario para sobrevivir, que no viajo sola y que siempre me acompañan de regreso a casa. A Jose también lo extraño, mucho, su ingenioso humor y hasta su temperamento. Cuídame a Hermes, procúrale tranquilidad y sed permisivos con él, que también se lo merece. Se echa en falta su compañía. 

Me voy despidiendo, que es hora de dormir. Con esto del cambio horario a ti te quedará poco para despertar. Sigue insistiendo, fantaseando, viajando, enamorándote y charloteando. 
¡Que tengas un buen día!*


viernes, 8 de agosto de 2014

Vidas

A veces, la realidad que vives es lo suficientemente irracional como para no tener tiempo de percatarse de nada más.
Hacía un mes que no encendía el televisor -y quizá hubiese sido mejor no hacerlo nunca-. 
El telediario mostraba aquellas imágenes, llenas de sufrimiento, crueldad y dolor. Enfrentamientos entre iguales por un pedazo de tierra. Desolación, ruinas, masacre... Se me hacía imposible concebir tanto caos desatado en semanas. Y de un drama a más muerte. Ahora tocaba el turno de unos aviones accidentados: el primero, víctima de otro conflicto político. Vidas llenas de ciencia y progreso, de ilusiones y esperanzas... al fin y al cabo, vidas. Por si la atrocidad humana fuera poco, la naturaleza también se rebela: derrumbes de casas, deslizamientos de tierra, derribo de aviones, regiones anegadas. Vuelta al desastre y la catástrofe. En esta ocasión, el azote a un continente ya de por sí mermado, pobre y olvidado. Parece que la desgracia siempre se cebe con los más desasistidos. El ébola no entiende de razas ni naciones, y la ayuda humanitaria se antoja insuficiente para paliar -una vez más- tanto horror y tanto miedo.

Desde el otro lado del mundo, hay quien se preocupa en criticar la repatriación de un enfermo o en agendar reuniones para discutir el crecimiento económico de su país. Los hay quienes se permiten el lujo de confesarse ladrones y corruptos, y de presumir de sus delitos fiscales.

Aquí, muchos permanecerán ajenos a estas realidades; ya tienen las suyas propias que contar. Son ancianos que mendigan en las calles, pequeños "aparcacoches" que reclaman unos pesos para llevar a casa, madres lactantes que duermen en las aceras... Mafia, corrupción. Calzadas atestadas de basura y escombros. Transportes públicos precarios, y altas tasas de mortalidad por accidentes de tránsito. Desapariciones, violaciones, ajustes de cuentas. Son lugares donde la vida pierde su valor; pero eso -probablemente- a nadie le importe.


domingo, 27 de julio de 2014

De pedacitos

Arrancó el motor y conectó la música; esa misma que le acompañaría en cada uno de sus viajes. 
Del gran arsenal de canciones que poseía, la reproducción se inició con la que probablemente mejor definiría su ser y sentir. Atrás dejaba una ciudad que la había hecho crecer, vibrar... la había conformado como persona.
Adentro, en su pecho, se agolpaban sentimientos de agradecimiento y añoranza. Afuera, sobre el parabrisas, comenzaban a caer aquellas delicadas gotas de lluvia. 
El cielo, en aquel momento, también lloraba su partida.

lunes, 26 de mayo de 2014

Despedida

Nadie dijo que fuera fácil. Aún hoy se me antoja imposible expresar con palabras el profundo agradecimiento que siento tras estos cinco inolvidables años. He aquí un extracto de lo declarado en una noche llena de sentimientos, recuerdos, emociones y palabras de afecto y amistad:

Murcia, 23 de Mayo de 2014

"¡Buenas noches a todos! Me vais a disculpar por no tener la capacidad innata de una exquisita expresión oral ni el don de palabra, y es que en estos 5 cinco años –y a pesar de que lo he intentado- he dado por perdida la batalla contra el Dr. Herrero. No voy a poder estar a la altura de su oratoria.

No obstante, no quería dejar pasar la ocasión de agradecer vuestra presencia esta noche, ni considero que deba obviar poner de manifiesto cuánto y de qué modo habéis formado  parte de mi historia en estos últimos años.
Una historia que comienza allá por mayo de 2009 cuando, tras superar el examen MIR, una andaluza como yo (en su búsqueda y avidez por el cambio) decide trasladarse a Murcia, una ciudad completamente desconocida y ajena en todos los sentidos. Ya desde el principio, la acogida fue inmejorable, permitiendo acomodarme y hacerme hueco sin grandes dificultades. No resultó difícil la tarea de crear nuevas amistades a mi llegada.
El hospital se convirtió en todo un mundo por descubrir, y a él agradezco mi formación y crecimiento.

Quisiera, en primer lugar, dar las gracias al Servicio de Medicina Interna (facultativos, administrativos y personal de enfermería); que ha sido mi casa y mi refugio durante todos estos años. En él he descubierto la tenacidad en el trabajo, la dedicación y la auténtica vocación médica.
Gracias, especialmente, a la Dra. Marín, con ella comencé a dar mis primeros pasos por la Interna, y es a quien le debo el aprendizaje de los primeros meses. A las tutoras de residentes, Dra. Gil, Dra. García Orenes, y especialmente a la Dra. Barrio, por su preocupación, disponibilidad y entrega. Gracias a las compañeras de Paliativos (Dra. Gandía y Dra. López) y de la Unidad de Cadera (Dra. Cerón), porque colman diariamente su oficio de una increíble calidad humana y profesional. Gracias a la Dra. Herranz, Dra. Page y Dra. Vigueras, por compartir tanta ciencia y conocimiento, por sus exposiciones magistrales y la presentación de casos clínicos que tanto nos han enseñado. Gracias a los varones de la 1ª fila (Dr. Andreo, Dr. Pretel, Dr. Martínez y Dr. Alemán), por su discreción, sabiduría y buen hacer. Gracias a la Sección de Infecciosas (Dr. Espinosa, Dr. Bravo y Dra. Carpena), por instruirme, corregirme y perfeccionarme en la elaboración de la historia clínica y la exploración física; por las  interesantísimas consultas de VIH y por hacerme correr en todos los sentidos de la palabra. Gracias al equipo de la UMCE (Dr. Torralba,  Dra. Casado y Dra. Llanos) por vuestra cordialidad y apertura, y por hacerme entender que no sólo la Medicina es un arte (también la pintura!!).

Gracias a todos mis resis de Interna, los mayores que ya acabaron, mis “co-erres” y los peques que se quedan, porque no saben de qué manera me han hecho aprender y disfrutar trabajando. Gracias por hacer todo más fácil; por los viajes, las escapadas en bici y los aperitivos. Y gracias, cómo no, a los jefes: Dr. Herrero y Dr. Arribas, por abrirnos las puertas de sus despachos, escucharnos y acompañarnos. Porque siempre se han mostrado accesibles y cercanos.


Y en cuanto al resto de Especialidades Médicas os agradezco vuestro interés y disposición, porque siempre he sentido vuestro apoyo y colaboración, tanto en planta como en las guardias.

Gracias al servicio de Cardiología, y muy especialmente al Dr. Cambronero y Dr. Martínez Corbalán, que me acompañaron en mis primeros pasos por esta especialidad, y me introdujeron en el mundo de la cardiopatía isquémica, las valvulopatías y las cardioversiones eléctricas. Y al Dr. Giménez, por colarme en su consulta, actualizarme en la insuficiencia cardíaca y empaparme de ciencia y conocimiento.

Gracias a los neumólogos, a todos sus resis, y muy especialmente a la Dra. Meca, que primero fue mi co-R y más tarde mi adjunta; por estar disponible las 24 horas del día y cargar de oxígeno la vida de nuestros pacientes.

Gracias al servicio de Digestivo, y de forma especial al Dr. Muñoz, quien me educó para ser minuciosa y detallista; y quien con paciencia y esmero me explicaba y me ha hecho disfrutar con el estudio de la hepatología. Y la Dra. Chacón, que me hizo hueco en su consulta para compartir de primera mano las experiencias de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.

Gracias al servicio de Endocrinología, y muy especialmente a la Dra. Pascual (Mini), con quien compartí todo un mes de insulinoterapia, consejos dietéticos y éxitos terapéuticos. No conozco a nadie mejor que ella para transmitir empatía y ganarse la confianza del paciente. Y no puedo olvidarme de la Dra. Arjonilla, compañera de trabajo –pero ante todo amiga-: Gracias por compartir esta aventura conmigo.

Gracias, cómo no, al servicio de Neurología; que se convirtió en mi segunda casa, haciéndome sentir un miembro más del equipo. Muchas gracias a la Dra. Contreras, Dra. Martínez-Vidal y Dra. Albert, por su cercanía y amabilidad, porque son auténtico ejemplo de lucha y trabajo. Gracias al Dr. Alías, Dr. Moreno, Dr. Villaverde y Dr. Fernández, por colmar de humor las jornadas laborales, por sus buenas palabras. Porque son verdaderos maestros de su Especialidad.

Gracias a la Dra. Gil, Dra. Ureña, Dra. Martínez-Vidal y Dra. López, porque más allá de lo estrictamente laboral hemos compartido inolvidables momentos de ocio y encuentro. Con vosotras he cumplido mi sueño de “ser jinete”, he conocido otros rinconcitos de Murcia y he crecido y aprendido con cada uno de vuestros consejos. Agradezco vuestra apertura y acogida en este último año, porque me habéis hecho sentir una más.

Gracias a tantos otros especialistas (Radiólogos, Reumatólogos, Intensivistas, Microbiólogos, Anestesistas, Alergólogos, Urólogos... y hasta Cirujanos y Traumatólogos), y personal de Enfermería (mención especial se merecen los enfermeros de las sextas, las quintas, la 5ªIP, la 4ªDG, la 2ªDP y la 3ªDP) con quienes he compartido no sólo pacientes, sino momentos de estrés, dudas, risas y cotilleos de pasillo.

Y cómo no, gracias a mi familia, mis padres y hermanos, porque sin su apoyo, comprensión y ánimo, probablemente no me encontrara hoy aquí. Gracias por ser el pilar y sustento de mi vida, y acompañarme a cada paso y en cada una de mis decisiones.

Ahora acaba esta inolvidable etapa en Murcia, pero tengo la suerte, la ilusión y el reto de comenzar una nueva experiencia laboral como Coordinadora en un Proyecto de Salud en Bolivia, puesto que se me ofertó y no he podido rechazar.

Espero volver pronto y encontrarme de nuevo con todos vosotros, mis queridos compañeros y amigos del Hospital Morales Meseguer."


lunes, 21 de abril de 2014

Blaumut

Tarde de Abril -"aguas mil"-. Jornada de descanso y puesta al día.
Nada como aderezar estos instantes con nuevas y recientes adquisiciones musicales. Un regalo para los sentidos.


domingo, 19 de enero de 2014

Interruptio

Ni de derechas ni de izquierdas. No es cuestión de partidismos.
Ni tan siquiera debiera vincularse a creencias o religiones.
Es un tema tan controvertido como delicado. Siempre lo ha sido. Y es que en estas últimas semanas el asunto del aborto alcanza -si cabe- aún más protagonismo.

La sociedad se escinde en partidarios y detractores. A favor, los "progres", los liberales. En contra, los "ultras", los fascistas.
Sobre la mesa se presenta el debate en torno a los derechos de la mujer. Todo el mundo opina, discute y argumenta. Quizá a nadie se le haya ocurrido aún -ni por asomo- ojear el polémico anteproyecto de ley de Gallardón y cotejarlo con su predecesora, la Ley Orgánica del 2010, aprobada durante la legislatura de Rodríguez Zapatero. Les insto a su lectura.

Se puede estar, en mayor o menor medida, conforme o en desacuerdo con ciertos supuestos; no cabe duda. Sin embargo, no parece lícito ni razonable, entre tanto maremágnum, poner en tela de juicio los derechos de la mujer, ni hacer de éstos un estandarte de lucha ("Nosotras parimos, nosotras decidimos"). Hasta donde bien se sabe, engendrar es cosa de dos. Habría de hablarse entonces del "derecho de los padres a decidir ". También ellos tendrán algo que decir... Considerar la penalización del libre aborto como algo misógino o machista es ridículo y desmesurado. A nadie se le ocurriría pensar que este es un planteamiento aleatorio e irreflexivo.

La mujer tiene (tenemos) derechos, claro que sí. Derecho a decidir sobre su sexualidad y a planificar su maternidad. Derecho a expresar sus miedos, problemas y dificultades; y a que se le otorguen el apoyo y la ayuda pertinentes a sus necesidades. Tiene derecho a ser informada y a recibir asesoramiento, orientación y programas de planificación familiar. El embarazo no debiera adquirir la consideración de problema, en ninguna circunstancia; y el aborto (fuera de supuestos) no debiera revelarse como único recurso o solución.

Hacer uso de temas tan delicados y comprometidos para hacer política es, cuanto menos, indecoroso y ruin. La sociedad tiene que manifestarse (¡claro que sí!) y exigir a sus gobernantes medidas y recursos; el fiel compromiso de que ninguna mujer sentirá incertidumbre y desamparo ante la nueva vida que se gesta.





domingo, 15 de diciembre de 2013

Será

El tiempo no tiempo freno. Quizá sea el precio de hacerse mayor, o tal vez la grata impresión de haber vivido -esencialmente- buenos momentos... Será eso.

El Nuevo Año se deja entrever, asomando tímidamente; en tanto que el 2013 va anunciando su despedida. Tras él quedan días de experiencias inolvidables; meses de vivencias y convivencia en tierras catalanas; amistades forjadas a caballo, en danza o entre brindis de vino y cerveza; momentos de descanso, viajes y saraos; de reencuentros y partidas. Un año por el que sentirse complacida y satisfecha. Por el que dar gracias a la vida al rodearme de tanta gente con la que compartir recuerdos, emociones y sentimientos. Agradecer -incluso- por quienes pasaron por ella de puntillas. Gracias por cada sonrisa que se despierta al sentirse recordada; por los amigos en la distancia y por aquéllos que comparten mi día a día. Por mis padres y hermanos, que son apoyo y compañía en cada uno de mis pasos. Gracias por el trabajo, que me hace crecer en las distintas esferas de mi biografía; y por todos los compañeros (adjuntos y residentes) de cada una de las especialidades, porque con ellos aprendo, comparto, disfruto, y hacen de esta región un verdadero hogar para mí.

El 2014 se presenta inolvidable, es una certeza. Será un año de cambios sin ninguna duda. Un volver a empezar en muchos aspectos.
Con su llegada, tan sólo quisiera continuar conviviendo con la alegría como estado  innato; hacer de cada tropiezo un impulso y superación; preservar la capacidad de admiración, la ilusión; seguir siempre en el camino, no perder nunca el horizonte.
Será un año de nuevos retos y conquistas. De despedidas, mudanzas y adaptaciones. Un 2014 grato, próspero y espléndido; único y especial. Un año para vivir y degustar. Será principio y continuidad... para mí, para nosotros, para todos.

¡¡Mucha Salud y Felicidad en este 2014!!*




lunes, 2 de diciembre de 2013

No hay más

"...No hay más imposibles que no verte, más mal sueños que perderte, no hay silencios que callen por ti.
No hay más ilusiones que tenerte, más riquezas que quererte; no hay un pobre más pobre sin ti. Si no estás, si tú no estás -mi vida-, no hay más..."

Hace apenas seis meses que Juan perdió a su esposa. Su pareja, su amor, su fiel compañera; la madre de sus hijos. Una mujer al cuidado de su familia. La luz y la vida para un hombre que se ha desvivido por los suyos, y que hasta entonces era puro derroche de entusiasmo y vitalidad. Quienes mejor le conocen aseguran que "no volvió a levantar cabeza". Fue un duro golpe su pérdida.

Pese a todo, Juan no está solo. Tiene unos hijos (y sus nueras) que se han hecho cargo de sus cuidados; y quienes lo acompañan ininterrumpidamente en cada uno de sus ingresos de los últimos meses. "Soy un afortunado" -reconoce-. 
La mañana de su alta bromeaba con el equipo médico equiparándolo a una orquesta musical (la residente de último año sería la directora ^+^). A todos gustaba su forma de ser, abierta y risueña.

Acudía puntualmente a cada cita en la consulta, y consta que era un paciente buen cumplidor del régimen terapéutico y de las medidas higiénico-dietéticas. En cada conversación encontraba lugar y momento para hablar de su esposa. De sus ojos emanaba entonces una profunda tristeza, y su voz entrecortada era expresión de pérdida y soledad. Se generaban imprevistos silencios de recuerdo y evocación.

Los últimos ingresos hicieron mella en un cuerpo ya desgastado por los años y la enfermedad. Su familia continuó siendo el mejor apoyo para Juan, que parecía ir abandonándose en cada una de sus asistencias hospitalarias.
Como en cada una de las ocasiones anteriores, encontrarlo ingresado de nuevo fue algo inesperado y sorpresivo. Apenas irreconocible en esta situación, el deterioro era evidente y manifiesto. 
Juan había regresado para despedirse esta vez. Quizá su vida había dejado de adquirir sentido ante la falta de quien fue su compañera y amiga por más de medio siglo, el auténtico motivo de su existencia.
Quienes les conocieron aseguran que eran el uno para el otro; ejemplos de amor y entrega mutuos. Vidas sin las cuales no hay más.





lunes, 14 de octubre de 2013

Preferencias

Hay canciones que conmueven y emocionan. Versos plagados de sentimientos. Frases de protesta, lucha o indignación. Palabras de amor, fe, justicia y esperanza.
Y las hay -canciones también- que se convierten para uno en su emblema y modo de vida. Es cuestión de gustos y preferencias.